Sobre la infancia: La lectura


El grupo con el que interactúo para propósitos de la investigación en curso se trata de niños de 5 a 13 años de edad. Ellos no están escolarizados y en su mayoría nunca estuvieron en un ambiente escolar formal, algunos ni siquiera cuentan con un acta de nacimiento.
Todos ellos tienen muchas complicaciones, dudas y frustraciones respecto a la cultura escrita. Algunos no saben leer ni escribir, otros escriben porque son grandes artistas y reproducen bien las grafías pero no comprenden lo que escriben, y los que leen, lo hacen por mera reproducción, sin llegar a saber lo que han dicho.
En este punto nuestras infancias son similares, ambas se han dado fuera de contextos educativos, la gran diferencia son las condiciones para que esto sucediera. En mi caso fue una decisión, misma que se compensó con la educación dada por mis padres y que se acreditó mediante exámenes ante la S.E.P.
En el caso de este grupo de niños, se trata de un derecho humano negado sistémicamente. No son solo los padres y sus decisiones, aquí está en juego el peso de un aparato político, cultural, social y económico que ha excluido a esta infancia desde varias generaciones atrás de ellos. La diversidad cultural suya y de sus padres no encaja en el modelo occidental que impera.
Estos niños se han posicionado estructuralmente en una especie de categoría inferior en cuanto a la educación. Sin recursos para trámites elementales, sin conocimiento del lugar en donde están, sin la oportunidad de interactuar en las dinámicas sociales de su entorno más próximo de forma equitativa, ellos han sido excluidos.
Esto, es completamente diferente a mi caso en particular y por lo tanto, la manera en la que se están apropiando de la cultura escrita y castellanizada también es diferente. También tiene que ver con un proceso de sumisión y el sentir que no saben nada, aunque sepan mucho.

* Fotografía de Viviana Greco

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